domingo, 30 de septiembre de 2007

...Tercera guerra mundial...


Por medio de tensas conversaciones,
en el mundo,
a la 25 horas,
se declaró la guerra a la paz,
se abrieron las escotillas de los tanques
y se cerraron las aulas de clases.


El presidente llamó frenéticamente
a armarse en contra de la paz,
a olvidar el pasado
y
arrendar nuestras conciencias por un trozo de pan.


Cuando los niños cumplan tres años y medio,
se les llevará al servicio militar,
quitandole los ojos e instalando unos nuevos,
no se aceptarán visitas, ni cartas, ni lagrimas de sal.


Luego de anunciar el plan de guerra,
se dijo enfáticamente que a los opositores se les suprimirá las raciones de te,
y serán expulsados del recuerdo de sus amadas.


Yo, apague la radio,
atónito y perplejo caminé a la ventana que muestra la calle,
vi la desesperación,
pero también vi el jubilo de la mayoría.


A patadas abren la puerta de mi hogar,
situado en la segunda rama de un nogal,
me tomaron ocho tipos y me inmovilizaron,
me instalaron maquinas en mi cabeza,
uno de ellos,
el más viejo y mas calmado
les dio la aprobación a los demás,
encendieron el artefacto. Mi cerebro fue invadido por finos cables que jugueteaban al compas de mis sinapsis.


Otro de ellos me pregunta, con voz decidida y seca "¿eres tu parte de las disidencias de la voluntad de las mayorías?" luego de responder todos miramos al más viejo, la maquina arrojó los resultados, el se sentó, sacó un cigarro y leyó por unos minutos la resolución entregada.


Mi corazón latía mas fuerte que nunca,
el miedo se apodero de mi,
apretandome e inmovilizandome.


Finalmente pronunció la resolución: "según tu conciencia, nos mentistes", otro de ellos me sacó el aparataje. Uno de los hombres, flaco, con lentes, saca de un maletín una serie de hojas, solo alcanzo a leer que se trata de un reglamento, lo lee en voz alta: "desde hoy serás privado de tus raciones de té, y del recuerdo de tu amada" hace una pausa, me mira con compasión y mira a sus camaradas, y continuó "escríbase, declárese, y cúmplase".


Inmediatamente ellos te fueron a buscar,
tu dormías hermosa en nuestra habitación,
antes de despertarte me preguntaron amablemente si quería presenciar esto,
yo, sin dudarlo, asentí.


En mi percepción, el tiempo se detuvo,
y mis recuerdos me bombardearon como yo me había resistido hacer.
Verte durmiendo por primera vez, con tu cara manchada de ternura y paz, la misma que hoy se esconde para no ser eliminada.


Te amarraron de brazos y pies,
tu te despertaste, me miraste y no entendías nada.
Te inyectaron un tranquilizante que no te hizo efecto,
como pudieron instalaron la maquina con una nueva configuración, tu gritabas y yo no podía hacer nada, la maquina comenzó su función y las lagrimas no avisaron cuando se asomaron en mis ojos.


Poco a poco tu mirada cambió,
sabía que no eras la misma,
me habían borrado de tu mente,
ya no existía en tu vida.


Los hombres te soltaron y dejaron rápidamente la habitación,
uno de ellos me miró pidiendome perdón con sus ojos,
tu te levantaste enseguida de la cama,
me saludaste cortésmente y te marchaste del hogar
y así mismo, también te marchaste de mi vida.

viernes, 21 de septiembre de 2007

carta a la inhumana


En el momento en que creí amarte,
basado en mi ego y mis anhelos,
en lo "antro" y en lo "posentrico"
en esta barrera de lo humano y lo animal.


Hoy nace una nueva estrella,
y es mía,
cada noche me hablará,
como lo solías hacer,
acompañado de un cigarro y tus ojos,
que me recordaban el amor que nos entregaste,
a mí, y a cada habitante del mundo #ochenta y cinco, treinta y cuatro.


Ahora, sin más preámbulo, te digo gracias,
por levantarte cada vez que te necesitaba,
por no esperar nada a cambio,
por tu torpeza para amarme.


Cuando digo inhumano, no hablo de imperfección,
si no, me refiero a la ausencia de la maldad, envidia, codicia...
Y tantos otros adjetivos que pueden describir a mi raza.


En ti (para resumir) en tus ojos
solo existen las ganas de ser,
de amar,
de jugar o de hacer un hoyo.


En ti (para resumir) en tus ojos
solo existen las ganas de ser nuestra lulú.


Y ahora que ya no estas,
te escribo para despedirme, y agradecerte todo,
y se que cuando te necesite,
cerrare mis ojos y volverás a mirarme,
a mover tu cola,
y decirme sin palabras que jamas te irás de mi lado.

sábado, 15 de septiembre de 2007




Alguna vez creí que te había superado,
ya no eras la de ojitos interminables.
Supe que entonces no eras más que tiempo...
Entonces te tape con otros agujeros.



Alguna vez creí que te habías derrumbado,
ya no pertenecías a la corte real.
Supe que entonces tus palabras le pertenecían a él,
entonces creí que jamas te volvería a besar.



Alguna vez creí que tu importancia se escapó,
ya no creías en mi, ni yo en ti.
Supe entonces que jamas fuisteis importante,
entonces creí que tu dulce olor eran solo fantasía.



Pero todo esto fue un instante,
un minutos en el vivir,
siempre estuve (in)conciente que no te habías ido,
tu olor me buscaba para refregar tu presencia.
Entonces supe que jamas te fuisteis de mi vida.



Y ahora que vuelves, entras y te sientas en el sillón de mis ojos...
Llámame cárcel, prisión o democracia, porque no te dejaré ir.




jueves, 6 de septiembre de 2007





Mágicamente podemos hablar de apagar el sol,
de encender velas, agotar el agua y volverla a crear.


Podemos enternecernos con las aguilas rapadas,
flameando banderas y picoteando sus estrellas,
imponentes y tristes astros que representan la bondad de su país.


Podemos hablar incluso de construir imanes de seda,
con los que podamos hundir y atravesar los muros de nuestras pestañas.


Podemos aguardar pacientemente que la balanza se incline, por fin, a nuestro lado,
sin restricciones, ni balas que detengan nuestro porvenir.


Podemos citar a románticos, a filósofos y karatekas,
para reproducir el culto a ti,
para instaurar dictaduras
y botar generales.


Podemos incluir en nuestro sueño a barcos sin velas y lanchas sin motor,
a Jesús de Nazaret y toda su pandilla,


podemos hablar de lo posible, de lo imposible y de ti.